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Todas las calderas, al igual que otros sistemas de calefacción, necesitan una presión estable para funcionar eficazmente. El manómetro de la caldera debe indicar generalmente entre 1 y 1,5 bares. Si la presión de la caldera es baja, es posible que se produzca un calentamiento desigual o una pérdida total de agua caliente.
Hay muchas razones por las que una caldera puede perder presión. Podría ser que haya una pequeña fuga en el sistema o que el desgaste natural haya provocado una caída de la presión. Del mismo modo, después del mantenimiento o las reparaciones del sistema, es posible que la presión no se haya ajustado correctamente, lo que provocaría una caída.
Antes de volver a presurizar, consulta siempre la guía del usuario o el manual para obtener instrucciones directas específicas para el modelo que tienes. A continuación, comprueba el manómetro de la caldera. Empieza por apagar la caldera y dejar que se enfríe. Localiza el manómetro, que suele estar en la parte delantera o inferior de la caldera. Si la aguja marca menos de 1 bar, la presión de la caldera es baja y es hora de tomar medidas.
Descargo de responsabilidad: recomendamos hacerlo de la forma más segura, que es no hacerlo tú mismo, sino que lo haga un experto por ti.
Si deseas hacerlo tú mismo, asegúrate de que la caldera esté apagada y fría para evitar quemaduras. Comprueba que en el sistema no esté circulando agua al abrir las válvulas para evitar problemas de represurización. El circuito de llenado, una manguera flexible o palanca (a menudo de color negro o plateado), conecta dos válvulas debajo de tu caldera Vaillant. Añade agua para aumentar la presión. Consulta el manual si el circuito de llenado está oculto detrás de un panel.
Gira lentamente ambas válvulas (o palanca) a ambos lados del circuito de llenado en sentido antihorario. Comenzarás a oír cómo el agua fluye hacia el sistema. A medida que entre el agua, aumentará la presión dentro de la caldera. Observa atentamente el manómetro mientras sube la aguja. Gira las válvulas lentamente para evitar que entre demasiada agua de golpe.
Mantén las válvulas abiertas hasta que el manómetro marque entre 1 y 1,5 bar, que es lo ideal para la mayoría de las calderas Vaillant. Evita presiones superiores a 2,5 bar para prevenir daños. Si se supera este valor, considera purgar los radiadores. Si el manómetro sube rápidamente, detente y comprueba el sistema, ya que podría indicar posibles problemas con las válvulas o la presión.
Una vez que la presión alcanza el rango ideal (entre 1 y 1,5 bar), gira ambas válvulas o palancas en sentido horario para cerrarlas. Esto detendrá el flujo de agua y evitará más cambios en la presión de la caldera. Asegúrate de que las válvulas estén bien cerradas para evitar fugas o caídas de presión más adelante. Comprueba dos veces las válvulas para asegurarte de que estén completamente cerradas. Incluso una pequeña fuga puede hacer que la presión vuelva a bajar.
Si tu caldera Vaillant tiene un circuito de llenado desmontable, retíralo con cuidado una vez que la presión haya alcanzado el nivel adecuado. De este modo se evitan ajustes accidentales de la presión y se evita que el circuito resulte dañado.
Una vez completado el proceso, comprueba el manómetro una vez más para asegurarte de que sigue estando dentro del rango óptimo de 1 a 1,5 bar. Vuelve a encender la caldera y deja que se caliente por completo. De este modo, te asegurarás de que la presión se mantenga estable mientras el sistema está en funcionamiento. Después de represurizar tu caldera Vaillant, enciéndela y comprueba que calienta de manera uniforme toda la vivienda y que el manómetro se mantiene estable.
Ten en cuenta que, aunque te sientas cómodo realizando estos pasos por ti mismo, nuestra amplia red de asistencia técnica, formada por instaladores asociados y el servicio de atención al cliente, está a solo una llamada de distancia para garantizar tu seguridad.


Si se giran las válvulas demasiado rápido, se puede producir un sobrellenado. Añadir agua gradualmente permite controlar mejor la presión.
Después de volver a presurizar, inspecciona el circuito de llenado y las válvulas para detectar cualquier signo de fuga. Si ves que gotea agua, aprieta las válvulas o llama a un profesional.
La represurización no debería ser una tarea frecuente. Si la presión de la caldera sigue bajando, puede que haya una fuga en el sistema, componentes defectuosos u otros problemas subyacentes. En este caso, recomendamos una inspección profesional.