Pellets

El pellet se produce a partir de madera sin añadidos químicos. Se usan como combustible para calderas de pellets que pueden mantener la calefacción y el agua caliente de todo un edificio.

Las materias primas utilizadas para elaborar los pellets son virutas de madera y serrín de unos 5 centímetros de longitud y unos 6 milímetros de diámetro.

Se componen de residuo de madera seca y compactada. El procedimiento de comprensión se realiza sin usar elementos químicos de unión y no se permite la tala de árboles vivos para su fabricación.

Confort sostenible

La madera es una de las fuentes más limpias, el bajo nivel de ceniza resultante de la combustión se aprovecha como abono o se puede tirar a la basura junto con el resto de los desechos del hogar.

El pellet produce aproximadamente un 0,7% de su volumen en ceniza, lo que se traduce en vaciados del depósito de ceniza muy esporádicos que rondan en una instalación media y en plena temporada de calefacción, un vaciado mensual.

Una inversión para el futuro

El combustible para la alimentación de una caldera de pellets se renueva naturalmente año tras año, por lo que carece de tensiones inflacionistas de otros combustibles fósiles. El precio del pellet es un 60% más barato y más estable que el del gasóleo.

La energía necesaria para producir los pellets es relativamente baja, ya que se trata de entre un 2% y un 3% de su poder energético. Un kilo de pellet equivale a medio litro de combustible fósil para la calefacción.

Adicionalmente la inversión en tecnologías que usan biomasa como combustible está subvencionada en prácticamente todas las Comunidades Autónomas.

Ventajas de las calderas de pellets

  • El combustible es mucho más económico que los combustibles fósiles tradicionales
  • Su precio no depende del mercado de los combustibles fósiles
  • CO2 natural
  • Gran disponibilidad
  • Renovable

Requisitos que ha de cumplir tu hogar

  • Buena aislación térmica
  • Espacio para almacenar los pellets

Normas de la UE para garantizar la calidad de los pellets

Para asegurar la calidad de los pellets, la Unión Europea ha introducido una serie de normas para la producción.

Esta legislación distingue tres clases de pellets según su calidad: la clase A1 es el máximo nivel de calidad y el más adecuado para el óptimo funcionamiento de las calderas de pellets ya que produce un contenido de cenizas de 0,5 a 0,7 como máximo. A esta clase le siguen la clase A2 y B.

Entrega y almacenamiento de los pellets

Los pellets se pueden adquirir en sacos o a granel. Los sacos pueden ser almacenados más fácilmente, sólo hay que que guardarlos en un sitio protegido de la humedad. En cambio, los pellets a granel han de estar en habitaciones acondicionadas específicamente para ello. Adicionalmente, pueden ser almacenados en silos especiales o en tanques subterráneos.

Calefacción con calderas de pellets

Una calefacción de pellets es una calefacción de energía renovable, lo que tiene la gran ventaja de contar con precios estables y significativamente más bajos a medio y largo plazo que los de los combustibles fósiles.

Además el medioambiente también se beneficia de las calderas de pellets ya que la madera es carbono neutral. Cuando se queman los pellets, apenas se genera tanto C02 como el que emiten las plantas durante su crecimiento. Además la ceniza resultante puede ser fácilmente eliminada en la basura doméstica o reutilizada como fertilizante para el jardín.

El transporte de los pellets no supone ningún riesgo para la naturaleza, al contrario que el petróleo crudo que puede causar un gran daño en la flora y la fauna. Además, el material con el que se fabrican los pellets se recoge en muchos casos en el ámbito regional, por lo que los transportes son más cortos y, por consiguiente, se reduce la emisión de gases durante el transporte.